Artes visuales - 4


► Epsilones: Mapa Bestiario Hemeroteca Correo sector17 ?


Índice de artes visuales

Artes visuales - 3mmLiteratura, música e imágenesmm► Artes visuales - 2



Logicomix cuenta, en trescientas magníficas páginas resueltas con un dibujo caricaturesco muy eficiente y rico, una de las grandes historias de la humanidad: la búsqueda de la certeza lógica.

La vida de Bertrand Russell sirve de hilo conductor a esta tragedia que acaba terminando bien... según quien lo mire. Russell busca la certeza total y, aunque las demostraciones de Euclides le fascinan, se da cuenta de que los axiomas son una afrenta a la inteligencia y se embarca en la búsqueda de la certeza. Esta búsqueda pasa por el credo de Hilbert “en matemáticas no cabe ignorabimus”; la teoría de conjuntos de Cantor y la lógica de Frege; a partir de esta, su propia paradoja y, a partir de ella, su intento de resolverla con la teoría de tipos y la ayuda de Whitehead que produjo Principia mathemathica. Está Wittgenstein, su Tractatus, y sus mística convicción de que lo realmente importante es de lo que no se puede hablar lógicamente. Y está, por supuesto, Gödel, su teorema de incompletitud y la afirmación de Von Neumann: “Todo ha terminado”.

Es interesante la discusión entre Doxiadis y Papadimitriou: lo que para el primero es trágico, la pérdida de la esperanza, para el segundo es el principio de un a nueva era que inaugura Turing (Papadimitriou es de computación). La idea es: vale, no lo podemos probar todo: veamos entonces qué podemos probar.
También tratan el tema de si es la lógica lo que lleva a la locura, o la locura lo que lleva a la lógica.

Muy, muy interesante, muy bien narrado, magnífico.


Logicomix. Apostolos Doxiadis y otros.

El dibujo es interesante, y también el planteamiento, pero el resultado deja mucho que desear en lo matemático. La historia es sencilla: un único alumno asiste, por accidente, a la última clase de un profesor judío que está a punto de ser detenido en la Alemania nazi. En ella, el profesor explica el problema del continuo.

El problema es típico: a quien se lo sabe no le aporta nada, y a quien no se lo sabe, pues tampoco, porque no creo que se entere de mucho. Pedagógicamente no es nada bueno, con unos saltos injustificados y unas parrafadas a veces que asustan. Los de representar pizarras tienen su gracia, pero páginas de apuntes no tanto. El fracaso, en cualquier caso, proviene de que no se ve una plasmación gráfica interesante ni del infinito ni de la emoción que puede provocar su estudio.

Una pena.


Última lección en Gotinga. Davide Osenda.

La última de Amenábar cuenta la historia de Hipatia de Alejandría. Visualmente muy conseguida, el guión resulta muy flojo, al igual que los actores. Tratándose la protagonista de una filósofa, se echa en falta más diálogo, más palabra. La componente filosófica se centra en su descubrimiento (que se pierde con su muerte) de que las órbitas de los errantes (los planetas) son elípticas y no circulares.

La idea es curiosa: suponiendo la idea de Aristarco de que la Tierra gira alrededor del Sol, ¿cómo se explica que este parezca estar a veces más lejos y otras más cerca? Es como si ocupase dos posiciones a la vez. Ahora, si un planeta se mueve en círculos, está a la misma distancia del centro. Pero si este ocupa dos posiciones distintas, será la suma de distancias a estas dos posiciones la que se mantenga constante. Le voilà, la elipse.

El resto de la película es una sucesión de matanzas entre los seguidores de Serapis, los judíos y los cristianos. Y claro, tratándose de matar, ganan los cristianos. Pero esto es todo: una sensación de profunda malestar, mucha violencia y poca profundidad.

La pelicula tiene algunos hallazgos visuales: en unas vistas cenitales aceleradas de una algarada cristiana, los humanos parecen auténticas cucarachas. También son atractivas algunas vistas de la Tierra desde el espacio exterior. Da la sensación de que el silencio del cosmos se viese roto en las próximidades de Tierra, tan ruidosa ella.


Título original: Agora. España, 2009. Dirección: Alejandro Amenábar. Guión: Alejandro Amenábar y Mateo Gil.

El texto que acompaña al retrato de la izquierda dice:


"En clase de matemáticas, mi atención estaba puesta ante todo en la cara del profesor. A veces parecía como si su piel fuera transparente y pudiera ver su cerebro, integrado por unos vistosos trocitos multicolores".



Observando el rostro del profesor de matemáticas. Pável Péppershtein, 1984. Del albúm Observaciones. Regina Gallery.

El número 23, de Joel Schumacher, es una buena película en la que Jim Carrey interpreta magistralmente a un sencillo padre de familia que a causa de la lectura de una novela, en la que ve multitud de elementos de su propia vida, se obsesiona con el número 23: lo ve por todas partes, lo deduce de todos los sitios: unas pocas operaciones bastan para encontrarlo en nombres, fechas, números de teléfonos, horas... Su obsesión le lleva a investigar un asesinato y a volverse prácticamente loco.

En una buena colección de impactantes imágenes se entremezclan sexo, números, ficción, sueños, locura y muerte. Muy interesante.

La numerología, más allá de los casos patológicos, está más extendida de lo que creemos. El analfabetismo numérico del personal lleva a mucha gente a sorprenderse de que ciertos números salgan en ciertas operaciones (el 666, por ejemplo), sin pararse a pensar en las innumerables operaciones (todas las demás) que dan otros resultados. Aún recuerdo el patético espectáculo televisivo que supuso ver y oír a una fiscal del 11-m decir sandeces acerca de cómo el 11 salía en no sé cuantos asuntos relacionados con el caso.


Título original: The Number 23. USA, 2006. Dirección: Joel Schumacher. Guión: Fernley Phillips.

 

La figura de la derecha es una proyección de un hipercubo tetradimensional en la que he hecho trasparentes algunas de sus caras y sólidas otras apara apreciar mejor su parecido con tres conocidos ejemplos arquitectónicos.

El primero es el proyecto de 1953 que presentó Max Bill al concurso para levantar un monumento al Prisionero Político Desconocido. No he encontrado mejor imagen que la que se ve a la izquierda, pero es suficiente para apreciar que pensó en tres proyecciones hipercúbicas colocadas de modo que encerrasen un espacio triángular.

El segundo ejemplo es de veinticinco años después y lo puede ver cualquiera que se pasee por el paseo de la Castellana de Madrid y se pare unos momentos en los jardines del Museo de Ciencias Naturales. Allí está la obra del arquitecto Miguel Angel Ruiz-Larrea, Monumento a la Constitución de 1978. En la época hubo bastante polémica porque hubo quien acusó a Larrea de plagiar el proyecto de Max Bill.

Sin embargo, a quien nadie acusó de plagio fue a Johan Otto von Spreckelsen cuando, una década más tarde, levantó en París su espectacular Arco de la Defensa.

Y es que, vamos a ver, el hipercubo... ¿no es de todos?


De arriba abajo:
  1. Monumento al Prisionero Político Desconocido (proyecto). Max Bill, 1953. Imagen obtenida de la web Identität und Maske.
  2. Monumento a la Constitución de 1978. Miguel Angel Ruiz-Larrea, 1978. Madrid. Foto: A.
  3. Arco de la Defensa. Johan Otto von Spreckelsen, 1982-1989. París. Foto: A.

En el relato la Biblioteca de Babel Borges habla de un libro para cada historia, de modo que existe un libro que describe con todo detalle lo que ha ocurrido y lo que no, las pruebas y las refutaciones de todo, nuestro pasado y nuestro futuro, y todas las alternativas y variaciones posibles. Y sus correpondientes negaciones.

En concreto, si una biblioteca dispusiese de todos los volúmenes posibles, uno contendría nuestra propia vida, tanto la pasada como la porvenir. Lo curioso es que un libro así podría escribirse al azar.

En la historia El número 73304-23-4153-6-96-8, Ott nos ofrece algo parecido, pues la pequeña secuencia de números del título parece codificar la vida de los protagonistas.

Sí, resulta improbable y paradógico: por eso es tan interesante. Por eso, y por los inquietantes dibujos de un Ott en estado de gracia.


El número 73304-23-4153-6-96-8. Thomas Ott.

Los humanos somos terriblemente torpes trabajando con la probabilidad. Esta historia de la serie La estupidez humana de Mirco Ilić capta perfectamente esta idea: en cuanto intentamos sacar conclusiones acerca de sucesos sobre los que no disponemos de la suficiente información, el error o la paradoja hacen acto de presencia.

Especialmente cuando la "estupidez humana" campa por sus respetos.


Del mismo lado. Mirco Ilić.

Todos los que leen tebeos conocen la imaginación visual de Enki Bilal y su absoluta maestría manejando colores y texturas.

Los mejores ejemplos de este dominio son las dos series que empiezan con La feria de los inmortales y El sueño del monstruo, respectivamente.

Pues con mimbres de ambas series el mismo Bilal filmó hace unos años Immortel Ad Vitam, una película visualmente fascinante en la que humanos, mutantes, seres virtuales y extraterrestres se pasean por una ciudad de Nueva York futurista muy a lo Incal.

Se me olvidaba: además de las distintas especies ya citadas, también se pueden ver algunos... dioses egipcios. Estos, después de mucho tiempo, han regresado a la Tierra para hacer esas cosas que hacen los dioses con los humanos.

Su nave, como no podía ser de otra manera, es una pirámide.

Otras imágenes de la película se pueden ver en la galería de imágenes de sector17.

Nota: ¿alguien sabe por qué esta película no se ha estrenado en España?


Título original: Immortel ad vitam. Francia, 2004. Dirección: Enki Bilal. Guión: Enki Bilal y Serge Lehman, basado en los tebeos de Enki Bilal.

► inicio de la página

Epsilones

Página + o - matemática.
Alberto Rodríguez Santos
Correo
En la red desde el 4-7-2002.
Última actualización: 13-7-2010.